lunes, 11 de agosto de 2008

JUANA PINZÁS EN EL V ENCUENTRO POR LA LECTURA Y ESCRITURA 2008

Una de las personalidades nacionales más importantes en el tema de la lectura es, sin lugar a dudas, la Ph. D Juana Pinzás, y estuvo presente en el V Encuentro por la Lectura y Escritura que organizó el Centro Andino y la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lástima que la comisión organizadora le concediera solo treinta minutos (cuando a sus antecesores les dieron casi una hora) para su exposición, sin embargo, en ese breve tiempo pudo hacer uso de su encanto pedagógico y hablarnos de una estrategia que coadyuva el aprendizaje de la comprensión lectora.
Esta estrategia se denomina La técnica del texto interferido, y consiste en presentarle al alumno textos de diferentes tamaños, según sea el grado en el que se encuentran, y en donde de una manera deliberada se han extraído ciertas palabras y se les ha reemplazado por otras de significados totalmente ajenos al tema original. Para ello el alumno deberá leer el texto e identificar el error y, además, corregir el texto para que este tenga su sentido original.
Por ejemplo:
"Mis vecinos siempre llegan tarde al colegio porque se levantan temprano; en cambio, mi hermana y yo siempre somos los primeros en llegar".
El alumno después de leer deberá encontrar la palabra que genera la incoherencia del texto y deducir el término adecuado y para ello necesitará usar su atención al máximo para comprender la totalidad del texto. La incoherencia se dará en "llegar tarde" con "levantarse temprano", entonces, el alumno tendría que cambiar el término "temprano" por "tarde".
Como dijimos al inicio, ojalá le hubieran dado más tiempo a la Ph.D Juana Pinzás porque tenía muchas cosas más por compartir y todo el auditorio pedía que se quede. Ojalá que para el próximo encuentro la vuelvan a invitar y le den, por vox populi, más tiempo.
Por último, a la comisión organizadora le sugerimos -con todo respeto- que inviten a personalidades con investigaciones académicas demostradas en el campo de la lectura y la escritura. Me parece que en este encuentro se vieron las misma caras de hace años y ni hablar de los talleres que en comparación de los años anteriores fue limitado.

Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

jueves, 7 de agosto de 2008

LA ESCRITURA DE HOY "GRACIAS" A LA INTERNET

Constantemente escucho a los docentes y a otras personas, hablar sobre la degeneración de la escritura por parte de los alumnos en los programas de Internet como el Chat, el Messenger, los correos electrónicos, etc. Las quejas frecuentes se refieren a hechos como que no usan las mayúsculas en los nombres propios ni al inicio de una oración, tampoco usan los signos de puntuación adecuados ni las grafías correctas y ni hablar de las tildes en las palabras que deban llevarlas. Y lo que es más grave: han abreviado las palabras de la forma más inusual de todos los tiempos, por ejemplo: en vez de escribir “te quiero mucho” solo escriben TQM, o KDT por "cuídate".

Este tema, sin duda, dará mucho qué hablar y cada uno tendrá su propia opinión sobre la base de su reflexión y su pensamiento crítico. Sobre la base de esta línea quisiera dar mi humilde opinión y compartirla con ustedes.

Hoy en día la Internet se ha convertido en el medio de comunicación más rápido del planeta, tanto es así que desde nuestra ciudad de Lima podemos mandar un correo electrónico a Tokio en cuestión de segundos, o a través del Messenger podemos hablar con la otra persona usando una pequeña cámara. Podemos conseguir información en segundos sobre miles de temas y, por esta razón inobjetable hemos creado la era de la rapidez y los muchachos lo único que han hecho es sintonizar y adaptarse al ritmo de Internet.

Hay puristas de la lengua castellana que, con todo respeto, piensan que el mundo se va a acabar por esta nueva forma de escribir de los muchachos y hacen apocalípticas profecías sobre el destino de la humanidad. Pero no es para tanto, total si los chicos escriben como escriben (con miles de errores) es porque pueden entenderse, es decir, está garantizada la transmisión del mensaje entre el emisor y al receptor a través del canal informático. El código -la escritura con miles de errores- les permite realizar la codificación y la descodificación sin ningún problema. Entonces podemos ver que la ortografía de la escritura y sus reglas de tildación y puntuación no eran la base fundamental para escribir y quizá por ello, antes, mucha gente no tenía ganas de escribir como lo hacen hoy millones en el mundo.

En el inglés no se usa la tilde y eso que tienen palabras agudas, graves y esdrújulas, aunque la mayoría de los términos son graves y pueden estar en función distintiva; no se usan los signos de inicio en las interrogaciones y exclamaciones “¡” , “¿” como sí se obliga en el castellano. Quizá sería tiempo de escuchar a Gabriel García Márquez cuando habla de que ya es hora de jubilar la ortografía.

Otro aspecto que también me genera mucha gracia es que los lingüistas se han olvidado de uno de los principios más frecuentes en cualquier lengua y es el “principio de la economía del lenguaje”. Por este principio hoy decimos “no” frente al “non” de la época medieval o “hacer” por “facer”. Si digo “non” articulo tres fonos, mientras que cuando digo “no” solo articulo dos, o cuando digo “hacer” articulo cuatro fonos (la hache ya no se articula, aunque se escriba) mientras que en “facer” había que articular cinco fonos. El principio de la economía del lenguaje ha permitido que la palabra “cinematógrafo” se reduzca a “cinema” y esta en “cine”; lo mismo pasó con “motocicleta” ya que hoy decimos solamente “moto” y se escuchan voces como “bici”, “depa”, “fono”, “tele”, etc. No nos alarmemos entonces por el amor de Dios…

¿El castellano puede cambiar?, pero por supuesto. Toda lengua cambia en el tiempo y ello no necesariamente significa su extinción, no olvidemos que Ferdinand de Saussure considerado el Padre de la Lingüística Moderna hablaba de la Mutabilidad (cambios) del signo lingüístico y de la Inmutabilidad en un período determinado. En conclusión nada es nuevo respecto a esta forma de escribir en los chicos de hoy. Nuestra lengua tiene sus propios reguladores que pueden controlar esta situación.

Si les decimos a nuestros alumnos que está muy mal la forma como escriben, peor lo van a hacer porque ellos consideran que no los comprendemos (su ignorada economía del lenguaje) y tienen razón. Entonces, podríamos empezar dándoles la razón, que en realidad la tienen, y sintonizar con ellos (además quién de ustedes, adultos, usa la escritura estándar cuando accede a internet) y desde allí podríamos hablar, y ser escuchados, sobre los niveles de la lengua y sus variantes. Si trato de entender a mis alumnos, ellos, por correspondencia, van a tratar también de comprendernos. Total, ¿acaso educar no es una forma de comprensión mutua?

Nuestro rol de docentes nos debe llevar a promoción de la lectura de textos adecuados a la edad de nuestros alumnos, es decir, debemos seleccionar los textos que mejor respondan a sus inquietudes y gustos propios de sus edades. Que se identifiquen con esos temas recurrentes de su vida cotidiana y, si fuera posible, practicar una escritura creativa que esté centrado más en el tema que en aspectos gramaticales que es una de las razones más fuertes que los hace desistir cuando quieren escribir. Escribir como mandan las reglas -lo ideal- ha de llegar en su momento, pero no cuando recién empiezan y más aún si no se les ha enseñado usando una pedagogía vivencial y con criterios mínimos o sentido común.

Compartir con ellos momentos de lectura y como docentes ser ejemplos de lectores naturales para que nuestras acciones sean modelos a seguir (nadie creerá en nuestras palabras si no actuamos). Démosle ese libro que tanto están esperando y a partir de ello, los mecanismos de autorregulación de la escritura se darán en forma progresiva y, entonces, el lenguaje de Internet será solo eso un lenguaje para acceder a ella y después todo volverá a ser como tenía que ser.

Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

jueves, 31 de julio de 2008

I CONGRESO LATINOAMERICANO DE COMPRENSIÓN LECTORA, HUANCAYO 2008


(En la foto: Edna Freitass, Brasil)

Finalizó el I Congreso Latinoamericano de Comprensión Lectora que se realizó en la ciudad de Huancayo. La delegación de Brasil fue la más numerosa y estuvo compuesta por más de 50 conferencistas de gran nivel, otras delegaciones fueron las de Colombia, Argentina, Venezuela, México, Ecuador y Perú.
Fue una semana intensa y productiva, que para suerte de todos, coincidió con la fiesta más importante del valle del Mantaro: la Fiesta de Santiago o de Tayta Shanti. Esta gran fiesta regional nos permitió, también, entender y conocer un poquito más sobre las costumbres y la idiosincrasia del poblador Huanca.
El tema recurrente fue sobre la comprensión lectora que afecta no solo al Perú, sino a toda Latinoamérica, excepto Cuba que desborda por mérito propio, y todas las ponencias y conferencias magistrales estuvieron dirigidas a ver cuáles eran las principales causas de este gran problema y, si bien, es un tema muy complejo, una de las conclusiones a las que pudimos llegar se refería a la falta de capacitación psico-lingüística por parte del docente que desconoce los procesos básicos que intervienen durante la lectura. Este desconocimiento hace que cada uno trate de hacer lo mejor desde su propia experiencia y, en consecuencia, muchas veces el remedio resulta peor que la enfermedad, pues de lo contrario no tendríamos los resultados que hoy tenemos. La solución, en este sentido, debe buscar la capacitación constante de los docentes en el área de la investigación científica para que sus enseñanzas sean provechosas y significativas.
Gracias infinitas a todas las delegaciones extranjeras por compartir con nosotros sus experiencias educativas y conocimientos de tan alto nivel y esperamos encontrarnos el próximo año en La Patagonia-Argentina.

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

jueves, 17 de julio de 2008

I CONGRESO LATINOAMERICANO DE COMPRENSIÓN LECTORA: Leer para producir más cultura. Del 21 al 25 de julio en el paraninfo de la Universidad del Centro

LUGAR Y FECHA
Se llevará a cabo del 21 al 25 de julio del 2008, en los Paraninfo de la Universidad Nacional del Centro del Perú y los talleres en las aulas de la Facultad de Pedagogía y Humanidades de la Universidad Nacional del Centro del Perú. La dirección es Km. 5 - Carretera Central - Situado al Este de la Ciudad de Huncayo – Perú

sábado, 5 de julio de 2008

EL LADRÓN DE MAZORCAS


Un campesino se dirigió a su chacrita para ver cómo iban creciendo los choclos que había sembrado hacía seis semanas. Subía y bajaba, bajaba y subía hasta que por fin llegó a su querido maizal. Inmediatamente se dio cuenta de que alguien había arrancando las mazorcas aún inmaduras y pequeñas de las partes más bajas de cada planta. Sintió mucha rabia y maldijo durante largo rato levantando la voz y haciendo gestos con todo el cuerpo como cuando se está peleando con alguien.

Cuando logró tranquilizarse se dirigió hacia el lado del río donde estaba la otra parte de su maizal, pero para su asombro las plantas se encontraban intactas, es decir, no habían corrido la misma suerte que las otras. El campesino pensó que quien había arrancado las mazorcas volvería tarde o temprano para hacer lo mismo con sus plantitas.

El hombre buscó la parte más alta de su terreno y allí hizo un hueco como de medio metro de altura por un metro de diámetro; toda la tierra que sacó la colocó alrededor del hoyo y encima colocó hojas y ramas secas de tal manera que nadie hubiera podido reconocer su escondite a simple vista. El campesino se introdujo en el hoyo y se sentó mirando hacia el lado del río. De rato en rato, se levantaba lentamente como para ver más allá de sus dominios y luego volvía a quedar sentado sin hacer ruido.

Llegó la noche y el hombre empezó a sentir mucho frío, se cubrió con su poncho, se puso el chullo debajo del sombrero y cada vez que sentía algún ruido se levantaba lentamente, pero no había nada. A la medianoche, el hombre se quedó profundamente dormido y despertó cuando las aves empezaron a cantar. Se levantó rápidamente y, con cierto temor, fue a ver las plantitas que estaban al lado del río. Se dio con la sorpresa de que las mazorcas de las partes bajas de cada planta habían sido arrancadas al igual que las otras, solo unas cuantas se habían salvado y empezó a contarlas una por una; en total se habían salvado trece plantas y, entonces, el campesino juró que esa noche no dormiría, pase lo que pase, y capturaría al ladrón de mazorcas que seguramente volvería para terminar su “labor”.

Rápidamente se dirigió a su casa y por la tarde regresó a su chacra. Llevaba en su alforja una cuerda delgada como de veinte metros de longitud, un paquete de hojas de coca y una botella de cañazo. Cuando llegó a su chacrita, era muy tarde y pronto se hizo de noche. El hombre volvió a su refugió y, como la primera vez, cada cierto tiempo se levantaba lentamente para ver lo que ocurría a los alrededores. Fueron pasando las horas y el campesino tuvo frío, entonces se cubrió con su poncho y tomó un trago de cañazo, luego tuvo sueño, entonces sacó de su alforja un puñado de hojas de coca y empezó a masticarlas una a una. Ya no tenía sueño, ni tenía frío, ni tenía hambre: estaba bien despierto y sus sentidos se empezaron a agudizar.

Esa noche, al igual que la anterior, había luna llena y desde su escondite podía divisar con toda claridad todo su maizal, especialmente la zona que daba hacia el río. Por momentos el aire le traía el olor refrescante de los eucaliptos y por otros, el olor de la arcilla mezclada con el barro. De pronto sintió el olor suave y dulce del maíz cuando madura y, en ese momento, escuchó el chasquido característico que se produce cuando se arrancan las mazorcas de la planta. El campesino levantó la cabeza lentamente y pensó que el momento de hacer justicia había llegado

El campesino pudo ver con mucha claridad al ladrón de mazorcas: era un niño desnudo como de ocho años que iba arrancando las mazorcas que estaban a su altura, pero extrañamente cada vez que se comía una mazorca su cuerpo reflejaba un brillo que solo se podía comparar con el de las estrellas. El hombre después de reaccionar, con mucho cuidado hizo un nudo corredizo en la cuerda y lo fue soltando poco a poco y con una agilidad felina saltó y corrió hacia el ladronzuelo quien al darse cuenta intentó escapar, pero ya la cuerda que había sido lanzada con mucha destreza lo inmovilizó.

El niño plateado, asustado, habló:

- Suéltame, por favor. No te preocupes por las mazorcas que he arrancando pues estas pronto volverán a crecer y serán más grandes. Tenia que comérmelas porque en sus granos hay un juguito blanquecino que es lo único que me puede dar fuerzas para volver al cielo y reunirme con mis hermanas las estrellas. Suéltame, por favor, campesino y te diré el secreto que te permitirá vivir muchos años.

El campesino que se había mostrado duro, de pronto sintió pena por la criatura y pensó que no era para tanto tenerlo atrapado y castigarlo por unas cuantas mazorcas que había arrancado y, sobretodo, habían sido arrancadas para comérselas y no para botarlas como lo hacen algunas personas. Lo soltó, con mucho cuidado, y le dijo:

-Es verdad que tenía mucha cólera y pensaba castigar al ladrón de mis mazorcas, pero como ahora sé que las necesitabas para volver al cielo, te perdono y perdóname tú por haberte asustado. Puedes arrancar todas las mazorcas que necesites para poder recuperar tus fuerzas y regresar con tus hermanas las estrellas.

El niño, sin perder tiempo, se apresuró a comer las mazorcas que necesitaba y su cuerpo nuevamente empezó a brillar, cada vez con más intensidad, luego se acercó al campesino y le dijo el secreto para que tenga muchos años de vida. Inmediatamente se elevó poco a poco y luego salió disparado como si hubiera sido arrojando por una honda de lana.

El campesino cogió nuevamente sus hojas de coca y continuó masticándolas, mirando el cielo y pensando en lo que había visto. Ya por la mañana, antes de volver a su casa, se dirigió a su escondite para cubrir ese hoyo que había hecho hacía tres noches. Se sorprendió cuando vio que las piedras eran blancas y brillaban como la Luna. Escarbó un poco y siguió encontrando más piedras plateadas: todo su maizal estaba lleno de ellas. Entonces una parte de su maizal lo convirtió en una mina de plata y se convirtió en un hombre poderoso y sabio, pero lo que más llamaba la atención a la gente del pueblo era cómo un hombre con tanta fortuna podía seguir sembrando granos de maíz.

FIN

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

miércoles, 2 de julio de 2008

LAS BRUJAS NO SOMOS BRUJTAS

Hace 28 años que me convertí en una bruja, perdón, quiero decir que me convirtieron en una bruja porque ser una bruja real no depende de una, sino del Consejo Promotor de Brujas. Yo tenía 14 años cuando aparecieron como enviadas del Cielo y me llevaron al otro lado de la montaña. A mi padrastro le cortaron la lengua por haberme dicho cosas muy feas y, además, le cortaron las manos por haberme golpeado sin piedad durante muchos años.

Fui feliz desde aquel día porque las siete brujas del Consejo fueron muy buenas conmigo y me hicieron olvidar los momentos desagradables que me tocó vivir. Las siete fueron como mis madres y me enseñaron todos los secretos de la brujería avanzada y no las he defraudado porque hoy soy una bruja muy activa y tengo en mi haber más de siete mil hechizos inventados por mí. El último hechizo lo inventé esta mañana: es un perfume que les permite a los gatos no ser detectados por el agudo olfato de los perros y como verás muchas brujas nos convertimos en gatos algunas veces y eso ya nos da más tranquilidad para husmear por diferentes lugares.

Mucha gente cree que las brujas son personas feas, horribles, detestables, repulsivas, pero es todo lo contrario. Las brujas son muy bonitas – es que sabemos hacer unos hechizos de belleza que muchas comprarían a cualquier precio- y, además, son muy tiernas, amables, cariñosas y odian la injusticia. Lo único que hasta ahora nadie ha podido hacer es preparar un hechizo que pueda convertir a las personas crueles en personas de buen corazón. Es mi gran sueño preparar ese hechizo, pero hasta ahora nadie lo ha conseguido, mientras tanto solo nos queda seguir intentando y preparar otros que ayuden a las personas a no ser víctimas de tanta maldad.

Somos seres demasiado sensibles, por eso el magnetismo de la luna llena nos inunda de alegría y salimos a volar en nuestras escobas alrededor de ella, desde la medianoche hasta el amanecer. Por eso cuando quieras vernos, observa fijamente la Luna y verás desde tu ventana unos puntitos que van moviéndose lentamente en círculos. Volar en la Luna es una experiencia que no la puedes encontrar en ninguna parte de la Tierra; ahora entiendes porque a las personas se les dice “Estás en la Luna” cuando no se acuerdan de nada o cuando parece que no están en la Tierra.

Antes de que me olvide, quiero decirte que esas mujeres viejas, horribles, que hacen maldades y que la gente las llama “brujas”, en realidad no son brujas ni deben llamarse brujas. El verdadero nombre de ellas es “brujtas” o “brutjas” de donde salen los términos “bruto”, “bruta”, es decir, “sin entendimiento ni compasión”. Por eso, mucha gente cuando escucha la palabra bruja, inmediatamente piensa en lo que serían las brujtas o brutjas, lo cual no somos nosotras ni seremos jamás. Nosotras somos brujas y nuestro nombre se origina del término “brujlas” que significa “orientadoras y salvadoras”, de allí que los marinos le llamaron “brújula” a ese aparatito que los guía en el día o en la noche y los lleva a salvo a su destino.

¿Y sabes a qué me dedico, cuando no hago de bruja? Aunque no lo creas, soy la directora de un colegio nacional, aquí en la Selva. Hay muchos padres que adoran a sus hijos, pero también hay muchos padres que maltratan a sus niños y cuando no cambian de actitud yo le aviso al Consejo Promotor de Brujas para que intervengan y salven a esas criaturitas y castiguen a sus desalmados padres. A los varoncitos les buscamos un hogar donde los quieran demasiado y a las niñas las adoptamos como a nuestras hijas y con el tiempo se convertirán en brujas buenas como yo, y a ti ¿cómo te tratan?

FIN

Manuel Urbina

prolector@hotmail.com

lunes, 30 de junio de 2008

EL ELEFANTE BLANCO


Soy un elefante blanco. Soy el único entre miles de elefantes. Mis padres eran unos elefantes africanos normales. Cuando me di cuenta de mi color lloré mucho. No porque fuese de color blanco, sino porque comprendí la razón por la los otros elefantitos me rechazaban y se burlaban de mí. Me decían “chupetón de coco”, “leche cruda con trompa”, “pizarra acrílica con patas”, “mazamorra desteñida” y otros apelativos que me da vergüenza decirlos. A pesar de todo lo malo que me ocurrió debo confesar que siempre me sentí orgulloso de tener el color que tengo.

Cuando crecí me llevaron a un hermoso palacio y tenía a cinco personas que se preocupaban por mí: un médico veterinario hindú, dos hermosas mujeres que me colocaban unos atuendos de seda y cuero con muchas piedras preciosas, un joven albino que se encargaba de mantenerme limpio y un muchacho gordito que me traía la mejor comida del reino.

A pesar de todas las comodidades que tenía no era feliz porque no podía ser libre. Recordaba los días cuando me sumergía en el río y llenaba mi boca de agua y luego la lanzaba hacia los árboles en donde jugaban los monos. Recordaba los días en que la lluvia caía a montones sobre mi lomo; también, cuando los mosquitos jugaban a escaparse del batir mis enormes orejas. Extrañaba ese maravilloso concierto de sonidos que se producía al amanecer y al atardecer. Ahora tenía todo, pero no era feliz.

Un día decidí escaparme y para mi mala suerte, me atraparon unos hombres blancos como yo. Me vendieron a un circo europeo y me pusieron en manos de un hombre malo llamado Rudus. Me obligaba a hacer unos movimientos extraños y tontos. Cuando me negaba me hincaba en los costados con un objeto terrible de metal. Aprendí a caminar en dos patas, a levantar la trompa al cielo y trompetear, también aprendí a llorar y a desplazarme diez centímetros a la izquierda y a la derecha.

He vivido en este circo muchos años y claro que he pensado escaparme muchas veces, pero creo que si lo hago me podría ir peor. A lo mejor me atrapan unos cazadores más crueles y me llevan como el espectáculo de comida para los leones o quizá algo peor: que me enseñen a matar como lo hacen los seres humanos. Prefiero quedarme en este circo y pasar mis últimos días contemplando las sonrisas inocentes de los niños, aunque ya he visto que esta inocencia va desapareciendo cuando les empieza a cambiar la voz. Menos mal que hay muchos niños en el mundo y yo soy el único elefante blanco.

FIN

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

viernes, 27 de junio de 2008

EL RESULTADO (un cuento de misterio)

Don Diego salió muy temprano de su casa y en el trayecto, casi frente a la panadería de uno de sus yernos, se le cruzó un gato negro muy flaco y de aspecto enfermizo lo cual no es frecuente en estos animales debido a la historia que todos conocen sobre sus siete vidas y de su espíritu independiente para sobrevivir en diferentes circunstancias.

Don Diego había cumplido, justo hace siete días, los 70 años y se le veía algo fuerte y tranquilo, sobre todo, hoy siete de agosto que era un día especial para él. Miró su reloj Seiko, dorado y sin brillo, que lo había acompañado casi toda la vida: eran las siete de la mañana y siete minutos; no se podría saber cuántos segundos habían transcurrido porque lo único que no funcionaba en aquel reloj era el segundero.

Se dirigía al Hospital de La Virgen de Fátima, pues recibiría su informe de salud debido a unos dolores que últimamente había sentido en la base de la garganta. Don Diego sabía que cuando se tiene 70 años, las enfermedades ya no son pasajeras, sino todo lo contrario, te matan o te acompañan varios años.

Miró nuevamente su viejo reloj e inmediatamente volteó para ver al gato negro, pero éste ya no estaba, parecía que nunca había estado. A pesar de que siempre había dicho que no creía en supercherías como pasar por debajo de una escalera, de no recibir nunca un cuchillo de manos de alguien o levantarse con el pie izquierdo, esta vez la imagen del gato flacuchento le ocasionó algo de angustia.

Don Diego quiso regresar a casa y decirle a Doña Rosita, su eterna compañera y madre de sus siete hijos, que aún no estaban los resultados médicos y que lo habían citado para el siguiente lunes. Quiso creer que todos le creían, pero de pronto se sintió peor que al comienzo porque siempre había detestado las mentiras y decidió ir, de todas maneras, a recoger sus resultados.

Suspiró profundamente al llegar al Hospital de La Virgen de Fátima y se dirigió al consultorio del doctor Meneses que se encontraba al final del pasadizo del segundo piso. Suspiró nuevamente, pero esta vez se dio cuenta de su respiración y comprendió que tenía miedo. La imagen del gato negro se cruzó por su mente y volvió a aparecer una y otra vez. Don Diego pronunció en silencio unas palabras e ingresó al consultorio. La enfermera lo reconoció y lo comunicó con el doctor Meneses.

Afuera la gente caminaba ligeramente como queriendo escapar de la llovizna, nadie tenía las ganas de voltear la cabeza y ver cómo la vida transcurría esa mañana. Don Diego había leído el informe médico y su salud se encontraba en perfectas condiciones; no había nada por qué preocuparse. Quería estallar de alegría, pero la mañana parecía congelada en el tiempo, quiso que todos despertaran y compartan su extraña felicidad.

Al llegar a casa, encontró a sus siete hijos, a sus nueras y yernos, a sus nietos mayores, todos juntos y todos con los ojos invadidos por las lágrimas. Inmediatamente comprendió lo que había pasado. No dijo nada, ni quiso oír nada; se dirigió al cuarto de doña Rosita quien había fallecido esa mañana fría de invierno. Don Diego contempló, con resignación, el rostro blanquecino de su esposa y empezó a rezar.


FIN


Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

miércoles, 25 de junio de 2008

LA ÚLTIMA NOCHE DE BOLITA, EL RATÓN VALIENTE

Sombra era una joven gata que vivía en un amplio taller de una carpintería ubicada en un populoso distrito de Lima. Era totalmente negra excepto sus afilados dientes, por eso la llamaron Sombra.

Muy temprano, había capturado a un pequeño ratón y cuando ya se lo iba a comer, el ratón, con el ánimo de salvar su vida, le dijo:

- Si me comes tan temprano y a esta hora del día, no harás honor a tu nombre porque tú te llamas Sombra y eso significa que te gusta la oscuridad, por lo tanto deberías esperar la noche para que me comas.

La gata se rió de la ocurrencia de su víctima y le contestó:

- Me da igual comerte de día o de noche, a plena luz o bajo la sombra, total en cualquier situación tú seguirás siendo el mismo ratón y disfrutaré al comerte.

El ratón miró a la gata Sombra simulando extrañeza y dijo:

- ¡Qué, no sabes que de noche los ratones somos más deliciosos!, por eso la mayoría de los gatos se dedican a la caza durante la oscuridad, me parece muy raro que una gata tan elegante y culta como tú no lo sepa.

La gata soltó al ratón, pero estaba atenta para darle un zarpazo si este se escapaba y acariciándose sus largos bigotes trataba de recordar el sabor de los ratones que había devorado en las últimas noches. Hacía mucho esfuerzo por recordar el sabor de sus víctimas y no recordaba nada especial, entonces, miró al ratón y le habló de esta manera:

- Es verdad que los gatos disfrutamos de la caza de ratones durante la noche porque podemos ver mucho mejor, sin embargo, no recuerdo qué sabor tienen ustedes cuando se oculta el Sol y todo se vuelve oscuro, así que… ¡No te comeré ahora! Te dejaré ir pero antes tendrás que prometerme que regresarás a la medianoche y te dejarás comer.

El animalito contestó:
- ¿Y que pasará si no regreso a la medianoche?

La gata se enfureció y estuvo a punto de comérselo, pero se controló y respondió:

- Tendrás que venir porque de lo contrario te buscaré por todas partes y es posible que antes de encontrarte, me coma a toda tu familia y creo que eso no es lo que quieres, ¿verdad? Antes de que te marches dime tu nombre y, no mientas porque lo lamentarás!

El ratoncito suspiró profundamente al darse cuenta de que en vez de solucionar su problema había complicado más las cosas, sin embargo, respondió:

- Mi nombre es Bolita, y claro que estaré aquí, a la medianoche.

Bolita se escabulló entre unas malezas de granada y se dirigió a su madriguera. Al llegar encontró a sus padres, a sus doce hermanos, a sus cuatro tíos y a unos 25 primos aproximadamente de los más de 350 que tenía. Los miró con tristeza, pero no les dijo absolutamente nada.

Estuvo todo el tiempo pensando en una solución que evite la muerte de sus familiares y la de él, pero siempre terminaba con que había un solo camino: morir y sacrificarse por el bien de su grupo. Mientras pensaba, las horas pasaban y pronto iba a llegar la medianoche, Bolita cogió un imán muy pequeño (de esos que se colocan en las piezas de ajedrez) y se lo tragó de un solo bocado. Se dirigió a la carpintería al encuentro con la gata.

Cuando entró al taller a través de las rendijas del portón, observó la silueta de la gata reflejada en la pared. La luz de la Luna aumentaba la sombra de la gata como en tres veces y Bolita sintió mucho miedo, sin embargo, continuó avanzando hasta llegar a la mesa de cortes, donde permanecía Sombra.

- Veo que eres valiente y cumples tu palabra –dijo la gata-, pero eso no cambia las cosas, te voy a comer de todas maneras y así podré recordar qué sabor tienen los ratones en las noches.

- ¡Alto, -dijo Bolita- no puedes comerme!

- ¡Como que no, -dijo la gata- claro que te voy a comer!

- Si me comes –dijo Bolita- te indigestarás y tendrás fuertes dolores de estómago y tu amo se verá obligado a llevarte al veterinario de la esquina para que te ponga por lo menos cuatro inyecciones en los días siguientes.

- ¡No mientas!, ratón –dijo la gata.

- Mira lo que sucede –respondió Bolita- cuando me arrastro…

Y en ese momento todos los clavitos que estaban tirados por el suelo se pegaron en la panza de Bolita, atraídos por el pequeño imán que se había tragado.

La gata pensó que el ratón se había echado algún tipo de pegamento en su panza y por ello los clavitos se quedaban pegados. Entonces, cogió a Bolita y lo revisó y comprobó que no había ningún truco.

- Si me comes, tendrás fuertes dolores como los tengo yo -dijo Bolita- y los tendrás que soportar durante muchos días, salvo que tu amo te lleve al veterinario y ya sabes eso de las inyecciones… ¡Duele más!

- Entonces, me comeré a toda tu familia –dijo la gata muy molesta.

- No puedes hacerlo -le dijo el ratón- porque yo he venido aquí para cumplir con mi palabra tal como te lo prometí. Si quiere mátame con tus garras, destroza mi cuerpo en pedacitos y déjame tirado como basura, pero por favor, no le hagas nada a mi familia.

La gata se conmovió por las palabras y por la valentía de Bolita y acariciándose sus largos bigotes le dijo:

- Haz cumplido tu palabra y tienes mucha razón… Vete y no vuelvas nunca más a este taller, porque te juro que…

El ratón se fue a su madriguera y desde ese día nadie lo ha vuelto a ver.



FIN

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

martes, 10 de junio de 2008

YA TENGO ACCESO...


Hola a todos mis amigos y visitantes a este blog. Estoy recontra emocionado porque por fin pude tener acceso a esta página. Como formateé mi PC, se me borraron los códigos de acceso, pero ya los pude conseguir nuevamente y espero seguir comunicándome con todos ustedes. Hasta pronto y les envío mi última foto.

Manuel

lunes, 19 de mayo de 2008

EL TIGRE ATERRADO

El tigre había permanecido todo el día en lo alto del árbol. Nunca antes había sentido tanto miedo. La noche llegó con mucha lentitud y aún así el rayado animal no se atrevía a abandonar la poderosa rama que lo sostenía como si fuera una hamaca al revés. El miedo le hacía desconfiar de todo y constantemente movía la cabeza en todas direcciones. Era muy extraño, pues en otras oportunidades permanecía totalmente inmóvil confiado en la agudeza de sus sentidos, pero ahora una extraña sensación lo mantenía con el corazón acelerado. Todos los animales de la selva le temían, incluso el hombre, que era el más sanguinario de todas las bestias conocidas, temblaba al oír su rugido e inmediatamente hacía disparos hacia las partes altas de los árboles.

Había visto el miedo expresarse en las caras de los animales que había matado. Ahora entendía que el miedo anunciaba la presencia de la muerte. El tigre no quería cerrar los ojos porque temía que en ese instante podría ser arrastrado por aquella fuerza inefable que tanto le angustiaba. Por el contrario, sus pupilas se habían dilatado tanto que parecía la luna llena. Su poderosa visión de cazador nocturno le permitía ver los detalles más insignificantes y ello aumentaba su miedo. Su fino oído le traía miles de sonidos que nunca antes había escuchado y los sentía como una amenaza inminente.

La noche había llegado con mucha lentitud y ahora parecía desear quedarse eternamente en ese lado de la selva. El tigre esperaba la llegada de ese instante grisáceo que surgía de las tinieblas y que encendía las voces de las aves que despertaban confundidas, pero el amanecer no llegaba y ello aumentaba su angustia infinita.

Quiso rugir con todas sus fuerzas para sentirse vivo, pero sintió su aliento congelado y su lengua rosada no se despegó del paladar. Sus terribles garras se negaban a mostrarse en toda su plenitud y apenas se asomaban temerosas. Nunca antes había sentido el peso de su redonda cabeza, sin embargo, ahora le parecía tan pesada como las tortugas gigantes que permanecían inmóviles en las riveras.

Su último aliento lo estaba abandonando y el pánico llegó en ese momento en que una poderosa fuerza lo empezó a absorber. El tigre cayó ingrávido y vencido; no se atrevía a luchar ni a defenderse. Creyó que su fin sería el mejor remedio para tanto miedo y tanta vergüenza. Su cuerpo iba cayendo entre las ramas como si fuera expulsado por los árboles hasta que cayó en el disparejo suelo cubierto por diferentes plantas y arbustos. En ese momento el afligido tigre despertó y vio, aún confundido, que todo había sido un fatal sueño.

Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

viernes, 25 de abril de 2008

LOS ALUMNOS QUE NO QUERÍAN LEER

El profesor Fernández, después de una hora, encontró un hermoso cuento en internet y pensó que sus alumnos disfrutarían, al igual que él, la lectura de aquella historia.

Anteriormente les había llevado las fotocopias -que él pagaba con su propio dinero- de otros cuentos que había "bajado" de la red y había visto que sus alumnos quedaban contentos y satisfechos con el cuento y con las actividades que acompañaban a la lectura.

Solo que esta vez el cuento que había seleccionado tenía 2016 palabras y su formato original era de seis páginas, 124 párrafos y 216 líneas. Normalmente solía bajar cuentos que no pasaban de 800 palabras y las imprimía en dos páginas de una misma hoja. Esta vez, el profesor Fernández pensó en el presupuesto que le significaría fotocopiar todo el material y, entonces, optó por editar todo el cuento que estaba en su computadora. Puso en negritas todo el texto y buscó las letras más pequeñas y lo redujo a su mínima expresión, de tal manera que las 2016 palabras cupieron en dos páginas.

Los niños recibieron las fotocopias del cuento La hormiga haragana, de Horacio Quiroga, y empezaron a leerlo. El profesor Fernández observó que a los pocos minutos, unos alumnos dejaban de leer y buscaban conversación entre ellos, otros movían la cabeza como si la lectura les provocase una jaqueca o aburrimiento. Esta situación era completamente inusual ya que en otras ocasiones los chicos se sumergían en la lectura y no se detenían hasta terminarla.

El buen profesor estaba sorprendido por la actitud que adoptaban sus pequeños alumnos y trató de encontrar la causa. Se hizo muchas preguntas hasta que creyó haber encontrado la razón por la que los alumnos se negaban a leer este interesantísimo cuento.

Mandó a detener inmediatamente la lectura y los alumnos suspiraron de felicidad. Recogió todas las hojas impresas y él mismo se dio la tarea de leerles el cuento, sin embargo, le costaba leer las palabras porque eran tan pequeñitas y, además, con un interlineado simple. A los pocos minutos, tomó una decisión: no seguiría leyendo y esa lectura quedaba suspendida hasta la siguiente clase.

El profesor Fernández pudo comprobar su hipótesis: los alumnos se negaban a leer porque el texto carecía de legibilidad. Necesitaba restituirlo a su tamaño original y editó, nuevamente, el cuento. Utilizó como fuente el tipo de letra "arial" tamaño 12 e hizo un interlineado de 1.5; inmediatamente tuvo 6 páginas que imprimó y mandó a fotocopiar para sus veinticinco alumnos. Pagó s/. 7.50 -otra vez de su bolsillo- y se preparó para la clase del día siguiente.

Esta vez los alumnos, quedaron sorprendidos porque nunca antes habían leído un cuento de seis páginas y les parecía mucho. Reconocieron el cuento e inmediatamente empezaron a leer. El profesor Fernández vio, con mucha tranquilidad, que todo volvía a ser como antes.

El cuento fue de agrado total y pudo realizar satisfactoriamente todas las actividades que había preparado en su sesión de clases.

Al terminar la clase, se dirigió al despacho del director y le contó lo que había ocurrido en sus dos últimas clases. A la siguiente semana, el colegio adquirió una fotocopiadora Minolta modelo 3050.

FIN


Gracias por leer

Manuel Urbina

prolector@hotmail.com

lunes, 14 de abril de 2008

¿CUÁL ES LO CORRECTO?: “INGRESÓ A…” O “INGRESÓ EN…”

Es muy usual escuchar frases u oraciones como: “Ingresó a la universidad”, “ingresamos a la discoteca”, “había ingresado otra vez al colegio”, etc., pero lo curioso es que hay “correctores con mucha experiencia y sin ella” que suelen dar cátedra del buen hablar e inmediatamente suelen hacer la “corrección” y, entonces, proclaman a todo pulmón: “No se dice ingresó a, sino ingresó en” porque el complemento de lugar exige la preposición “en” de acuerdo a las normas de la lengua española, bla, bla, bla…

Debe quedar claro para los que fungimos de correctores de que el habla no es impuesta por los miembros de la Real Academia Española, sino es impuesta por los mismos usuarios o hablantes del castellano sean de donde fueren y la RAE lo único que hace es legalizar ese uso hasta que nuevamente sea cambiado, si fuera el caso. De tal manera que en España se suele emplear la preposición “en” en los complementos de lugar, pero en Perú y en la mayoría de los países latinoamericanos se prefiere “a”, por lo tanto es correcto decir: “Ingresó a la universidad”, “ingresamos a la discoteca”, etc.

En conclusión debemos entender que la forma correcta de hablar una lengua está en función de la norma que adopta una comunidad lingüística y sí aún no está “legalizado” por la RAE ello no le quita su funcionabilidad. Recuerdo que un gran amigo solía mandar a hacer planas a los alumnos que le decían “profe” en vez de profesor: “No debo decirle profe a mi profesor”. Su argumento era porque no estaba permitido y yo le enseñé un diccionario en donde la RAE aceptaba “profe” como variante de “profesor”. Es más, le dije que el término “profe” indicaba afecto, confianza y hasta admiración, y no se podía condenar ello, por el contrario, era una forma de establecer empatía con los incomprendidos alumnos.


Gracias por leer

Manuel Urbina

prolector@hotmail.com

LOS CUENTOS INFANTILES MÁS FAMOSOS DEL MUNDO

Eleonora era la profesora principal de 3º grado de primaria y deseaba que sus pequeños alumnos desarrollen habilidades de lectura porque había leído y escuchado muchas veces que ello era vital para que los niños tengan éxito en sus estudios.

Había observado que sus alumnos no mostraban una buena actitud hacia los libros de texto ni a los libros de cuentos (Caperucita Roja, El Patito Feo, La Cenicienta, Pinocho, y Peter Pan) que ella había traído de su casa para crear una pequeña biblioteca.

Como no había una biblioteca en el aula, tuvo que improvisar y usó tres cajas forradas con papel lustre e hizo un módulo en donde colocó los libros de cuentos. Recordó que los libros siempre debían colocarse con la tapa completa mirando hacia el exterior de tal manera que en algún momento se logre el contacto visual entre el niño y el libro y esto llame su atención.

Los primeros días, los niños observaron los cuentos, pero no pasaban más allá de una página y en los días siguientes fueron ignorados totalmente. Eleonora, la maestra, muy sorprendida trató de averiguar la razón por la que los niños eran indiferentes ante estos cuentos que ella creía que eran la máxima expresión de la literatura infantil. No tuvo que investigar mucho porque los niños le comentaron que ellos ya conocían esos cuentos y, aún más, los habían visto en muchas versiones y varias veces en la televisión.

Eleonora, entonces, llevó otros libros: El sabueso asustadizo,El mundo mágico de los duendes, La rebelión de los juguetes, El Chibolo Pilas, No me gusta leer, y Melisenda.

Esta vez, sus alumnos corrieron hacia la bilbioteca y se peleaban por tener los libros. La profesora tuvo que realizar un sorteo para que los niños puedan escoger un título y llevarse el libro a casa.

Conforme iban retornando los libros, otros alumnos lo pedían y se lo llevaban.

Dos semanas después, Eleonora y sus dieciseís alumnos hicieron una reseña de cada libro y vio cómo todos sus alumnos querían participar para hacer sus comentarios.

Fue una hermosa clase y los niños, casi al unísiono, le pidieron a su maestra que les traiga más libros "de ese tipo". Eleonora se fue feliz a su casa. Esa noche, en sus sueños vio los rostros alegres e iluminados de sus alumnitos.


Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

miércoles, 9 de abril de 2008

NO QUIERO LEER LA ILIADA, PROFE...

Uno de los problemas más frecuentes en mi práctica profesional es encontrar las obras literarias adecuadas para mis alumnos de 3º, 4º y 5º de secundaria. Por ningún motivo, los profesores debemos asignar uno u otro libro si antes no lo hemos leído, además, de asumir la lectura como si fuéramos adolescentes y sentir el disfrute de la obra como ellos lo sentirían. No podemos recomendar un libro que no conocemos porque ello es, en la mayoría de las veces, una de las causas por las que el alumno se siente frustrado al no comprender ni disfrutar de la lectura y termina con el rechazo a las obras literarias.

No sé quién es o quién fue el "genio" que señala que los adolescentes deben leer obras como El ingenioso don Quijote de La Mancha, La Ilíada, La Eneída, La divina comedia, Crimen y castigo, Los Miserables, etc., etc. No es que estas obras sean malas; no, por el contrario son las obras más hermosas de la literatura universal, lo que ocurre es que son obras mayores y requieren de una literatura previa. Cómo se les puede asignar estar obras a los adolescentes, cuando ellos recién están saliendo del estadio de la literatura infantil y les espera la literatura juvenil.

Es un abuso lo que se hace con los estudiantes, pues se les quema sus etapas previas y ello da como resultado un país con deficiencia lectora. Si aquel "genio" o sus seguidores tuviesen razón, no figuraríamos como el último país lector en América y en el mundo. Al final, el alumno baja de internet un resumen, se lo aprende de memoria y como ni el mismo profesor a leído el libro en su totalidad termina siendo cómplice de aquel estudiante que termina odiando leer.


Por un minuto póngase en el lugar de un adolescente de 14 años y dígame si le interesaría leer un libro escrito hace más de 400 años y en un castellano en donde se nombran cosas y palabras que hoy no existen o no se usan y, además, aparecen palabras como "facer", "dixe", "per", "vuesa merced", etc. Y si a esto le sumamos la tarea de señalar el tema principal y los temas secundarios, la descripción de cada uno de los personajes, el género literario, la especie, la estructura del texto y otras por el estilo. ¿Tendría la motivación suficiente para leer?

Ahora veamos todo lo contrario, le interesaría leer un texto en donde el personaje es un muchacho enamorado de una linda chica a quien solo la ve desde lejos y que cada domingo juega en una liga de fútbol y que nunca conoció a su padre, pero presiente que aquel extraño sujeto que un día se acercó y le enseñó a patear el chanfle le resulta familiar. Y si a este libro le agregamos un lenguaje juvenil, fácil de entender, temas vinculados con su propia experiencia, 110 páginas, buena cubierta y muy atractivo... ¿Se animaría a leerlo?

Por favor, amigos, los profesores tenemos la obligación moral de hacer que los alumnos amen la literatura -y por defecto la lectura- y ello solo será posible en la medida de que se respeten las etapas de la literatura. No los podemos embarcar con las obras mayores porque sencillamente no es el tiempo todavía para leerlos. Queremos -de todo corazón- que lleguen a leer las obras de Dante, Homero, Víctor Hugo, Cervantes, Shakespeare, Vallejo, Arguedas, y que las amen, pero no imponerles cuando aún no están preparados. Es como si en vez de darles una bicicleta, le diéramos un camión de 16 llantas: al final van a salir contusos o finados.

Algunas obras para adolescentes:

Todos los futbolistas van al cielo, Pedro Badrán (Ed. Norma)

Templado, Jorge Eslava (Ed. Santillana)

Me dicen Sara Tomate, Jean Ure (Ed. Norma)

James y el melocotón gigante, Roald Dahl (Ed. Alfaguara)

Los Cretinos, Roald Dahl (Ed. Alfaguara)

Amigos robots, Isaac Asimov (Ed. Vicens Vives)

Florentino Supercochino, Jorge Eslava ( Ed. Alfaguara)

Sangre de campeón SIN CADENAS, Carlos Cuauhtémoc Sánchez (Ed. Diamante)

Harry Potter, J.K. Rowling (Ed.Emecé)




Solo estamos sugiriendo, pero no se olvide: antes debemos leerlos…

Gracias por leer


Manuel Urbina

prolector@hotmail.com

lunes, 7 de abril de 2008

MARGARITA HOLZWARTH: "TENEMOS LA OPORTUNIDAD DE GANAR LA ETERNIDAD AL FORMAR LECTORES"


Margarita Holzwarth fue una de las expositoras más destacadas del I Congreso Iberoamericano de Lectura y Literatura, Arequipa 2008, tanto por compartir sus valiosas experiencias en el campo de la promoción de la lectura como por su sencillez y por su gran apasionamiento en cada una de sus participaciones.

Su ponencia muy bien realizada, que no fue leída sino más bien dialogada y retroalimentada en cada momento, trató sobre Los docentes como mediadores de lectura, y ello implicaba la presencia de un profesor lector al 100%, y de mente abierta que no vea en la lectura literaria el único camino de la práctica lectora, es decir, el alumno podría leer los temas que más le agrade y estos podrían estar vinculados al fútbol, al automovilismo, a la zoología, historia, etc., y ello de alguna manera lo podría acercar a la lectura literaria siempre y cuando el docente pueda dirigir estos gustos con las obras adecuadas.

Manifestó que para crear lectores es necesario invitar a leer a nuestros alumnos, contagiarles ese gusto, seleccionar las lecturas que respondan a sus gustos, crear espacios y circunstancias que motiven la lectura y, quizá, a pesar de ello no se logre convertir a todos los alumnos en lectores, pero que si logramos que algunos que se apasionaen por la lectura, entonces ya habremos ganado mucho. La labor del profesor es desarrollar ese potencial lector que hay en cada niño y, literalmente, al conseguirlo "ganamos el Cielo".

También habló de la importancia y características de la lectura en voz alta y en silencio; de la evaluación de textos que no solo busquen la extracción de datos, sino que lleven al desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo de alumno, pero no de una manera vertical, sino más bien de manera participativa y horizontal.

Finalmente, esta hermosa argentina, nos regaló la lectura del cuento El Punto y -aunque ella lo niegue- nos dio una cátedra de cómo se escoge un buen cuento y, también, cómo se debe leerlo. Mucha gente, entre ellos yo, se emocionó hasta las lágrimas porque ese cuento nos recordó que ser profesores es un oficio tan delicado que nos permite dejar marcas y huellas en nuestros alumnos y para ello hay que tener mucho cuidado.

Ojalá la tengamos nuevamente en el Perú, ¡te queremos, Margarita!


Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

Caza de Brujas: la censura en la literatura infantil

Desde hace bastante tiempo, posiblemente a partir de la creación de las primeras iglesias evangélicas en norteamérica, muchos estadounidenses libran una peculiar cruzada contra la inmoralidad, el pecado, la corrupción de las costumbres, el ateísmo, el comunismo... Bien mirado, parece que quedan pocas cosas a las que no se opongan estos mesiánicos adoctrinadores amantes de las fiestas del tupperware y de la comida rápida.

La educación de los niños es para ellos un tema especialmente delicado, quizá porque creen que a tan temprana edad no es posible desarrollar ningún tipo de pensamiento elaborado, y que durante la infancia lo único que se hace es repetir como loros conductas que se observan en el entorno. Guiados por este tan alto concepto de la niñez, atacan con virulencia cualquier libro que se ponga por medio, cualquiera, repito, con las más variadas de las excusas: vocabulario obsceno (la palabra "culo", por ejemplo), exceso de violencia (un niño le pega una bofetada a otro), inmoralidad (un personaje femenino con minifalda), vulgaridad (un pesonaje apático, o triste). Los ejemplos que cito no son en absoluto de mi cosecha, son citas textuales de protestas que se han producido en diversos colegios y municipios estadounidenses.

Quizá el caso más llamativo sea la calificación "S" de la lectura de la Biblia en algunos colegios, porque "contiene palabras e historias inapropiadas para niños de cualquier edad" (1992, Pasadena), o también por ser "obscena y pornográfica". Sin embargo, son innumerables, e igualmente ridículos, los casos en los que estos adalides de la nueva pedagogía han levantado la voz, cuando no alguno de los objetos que tienden a utilizar ante el más mínimo obstáculo, para pedir la prohibición (cuando no la quema) de determinados libros.

Entre las lecturas clásicas, encontramos, por ejemplo, que los cuentos de los hermanos Grimm fueron prohibidos a los alumnos de un colegio de Arizona, por su excesiva violencia, negativo tratamiento de personajes femeninos y connotaciones anti-semíticas. Los cuentos de Canterbury fueron también objeto de la ira integrista (Illinois, 1995), y fueron retirados de una escuela porque algunos padres consideraban que el contenido sexual de algunos pasajes no era apropiado para los alumnos. Los mismos argumentos que se utilizaron para descalificar El diario de Anna Krank en Virginia (1982). Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, "profana el nombre de Dios" (Florida, 1982). En la misma línea encontramos que 1984, de George Orwell, es una apología del comunismo (quién se lo iba a decir al autor, que incluso colaboró en la denuncia y persecución de militantes de izquierdas) y contiene escenas de sexo explícito. En los años 20 y 30, en las dictaduras alemana e italiana (para que no se diga que sólo vemos la paja en el ojo ajeno) fue prohibido La llamada de lo salvaje, de Jack London, por ser demasiado "extremista", e incluso fue uno de los libros quemados por los nazis. ¿No hay un cierto paralelismo entre la actitud de aquellos y los "defensores de la moralidad" de nuestros días? También en otra dictadura, en este caso la sudafricana, en tiempos del apartheid, se retiró del mercado Frankenstein, por "indecente, objetable y obsceno".

Uno de los casos más absurdos e irrisorios que se han dado en la literatura infantil es la retirada de "En la cocina de noche", de Maurice Sendak, de una biblioteca pública de Texas (1994), porque "el niño que aparece en las ilustraciones no lleva ropa y se le ven sus partes íntimas". La maravillosa medicina de Jorge fue retirado en Vancoucer (1995) porque el protagonista del cuento utiliza productos habituales en cualquier casa para preparar un brebaje. Las Brujas también fue tildado de apología de la hechizería y el satanismo.

Respecto al tema de la brujería y la magia, elementos tan presentes en los cuentos infantiles, los cruzados de la moralidad mantienen una postura totalmente rígida y represora: Harry Potter, el libro que ha seducido a millones de lectores en todo el mundo, es para ellos lo que Bill Gates para los informáticos, la personificación del mismísimo diablo. El hecho de que el personaje creado por J.K. Rowling haya obtenido un diploma en la escuela de brujería y magia, y que además sea el alumno más avanzado de la clase, constituye para esta gente un peligro, ya que los niños pueden entender que se recompensa la práctica de la hechicería con buenas notas y felicitaciones escolares. Es tan literal su concepción de la literatura, que Mark Filiatreau, uno de estos sujetos, ha llegado a afirmar que "Todo comienza con la imaginación", y también que "A medida que nuestros hijos van avanzando en los cursos escolares, pueden encontrarse con la oportunidad de explorar e investigar el mundo de la brujería y el satanismo. Harry Potter puede fácilmente ser un puente "imaginativo" que una estos dos peligrosos elementos".

¡Pero si hasta han llegado a prohibir el diccionario Webster's porque recogía términos que podían resultar ofensivos para los estudiantes! Pero, ¿cuáles son entonces los libros que recomiendan leer a sus hijos? Pues sí, lo que estáis imaginando, folletines baratos que podrían ser calificados de apología del integrismo religioso: niñas que descubren la fe en Dios paseando por verdes prados, niños traviesos que arden en las llamas del infierno, etc. Podéis suponer lo que sigue.

No obstante, y para ser justos y objetivos, también hemos de tener en cuenta que este afán censor y controlador no viene sólo de los grupos religiosos evangélicos norteamericanos. En el otro polo tenemos a los radicales defensores de la igualdad de las razas o del feminismo militante, que lograron prohibir en algunos colegios la lectura de "La cabaña del tío Tom" o "Huckelberry Finn", e incluso "Dr. Dolittle" porque en sus páginas podíamos encontrar expresiones que podrían ofender a minorías étnicas. Evidentemente estos comportamientos son igualmente condenables, y de hecho suponen un lastre para todo aquello que pretenden defender, pero creo que resulta menos peligroso pasarse de tolerante que de intransigente.

Lo peor de todo es que no estamos hablando en pasado, sino en el más estricto presente. Basta abrir los periódicos para ver a esta misma gente acribillando a balazos clínicas abortistas o pegando a sus hijos. Pero si algo hemos aprendido, de nuestros padres y de nosotros mismos, es que la letra, con sangre no entra. Y si leer a Twain, a Sendak o a Roald Dahl es pecado mortal, espero pasarme todo a eternidad en el infierno.


Escrito por Pablo Cruz
http://revistababar.com

sábado, 5 de abril de 2008

DE CARTA EN CARTA, UN CUENTO QUE ME HIZO LAGRIMEAR

De carta en carta, es un cuento escrito por la escritora brasilera Ana María Machado, ganadora del premio Hans Christian Andersen en el año 2000. Entre su producción figuran: Historia medio al revés (1979), El pequeño Pedro y su buey volador (1979), Del tamaño justo (1980), Érase una vez tres (1980), Mandingas de la isla Quilomba (1984), ), Al otro lado hay secretos (1980), Mandingas de la isla quilomba (1984), etc.

Este cuento trata de Pepe un niño que constantemente reñía con José, su abuelo, y viceversa. El niño al no poderle decir directamente a su abuelo lo que piensa de él decide escribirle una carta, pero al no saber escribir debido a que no va al colegio, acude a don Miguel, que era uno de los escribidores del pueblo, para que le redacte una carta a su abuelo José. Don Miguel le pide como pago que vaya al colegio y que le cuente cómo son las cosas ahí. El abuelo recibe la carta y como tampoco sabe leer, también acude a don Miguel para que le lea la carta y para que le escriba la respuesta. Estas situaciones se van repitiendo, pero don Miguel arregla algunas de las palabras para que cambien de significado. El niño tiene que ir al colegio para pagar su deuda y poco a poco empieza a gustarle el colegio y aprende a escribir. Sin embargo, lo más importante es que a través de las cartas logra dirigirse al Gobierno para que le otorgue una pensión a su abuelo.

El cuento tiene una estructura muy simple, pero desde el primer momento logra llamar la atención del lector. Sus personajes principales son tres: el nieto, el abuelo y el escribidor de cartas, don Miguel. Es una lectura de acción muy rápida: los hechos se suceden casi inmediatamente lo cual hace que el lector difícilmente se desprenda del texto. Las historias van sucediéndose con mucha coherencia debido a su buena trama que hace creíble toda la historia. Por otro lado, la historia nos habla, de una manera muy bien dirigida, sobre la importancia de saber leer y escribir como instrumentos para conseguir la reivindicación de los derechos básicos del ser humano. También, podemos advertir el rol de las personas con instrucción que deben orientar a las personas analfabetas como es el caso del niño que a pesar de tener edad para ir al colegio, no va, sin embargo, don Miguel logra que el pequeño vaya a la escuela y poco a poco va observando y apreciando la importancia que tiene el saber leer y escribir.

La injusticia es también un tema que se puede percibir, sin embargo, podemos deducir que muchas personas se sienten víctimas de muchos abusos del Gobierno y otras instituciones, sin embargo también es verdad que muchas personas son víctimas de su propia ignorancia, porque a veces desconocen sus derechos y no los reclaman. El abuelo logra que el Gobierno le dé una pensión por los años que trabajó y cotizó sus obligaciones, pero más por la voluntad del nieto que logra escribirle al Gobierno y por sus argumentaciones de lo que es la justicia –las cuales las ha aprendido en la escuela-. Don Miguel, el escribidor, también forma parte de esta cruzada para otorgarle la pensión al abuelo quien a pesar de sus años tiene que seguir trabajando aunque se siente muy cansado.

De carta en carta, es un cuento precioso, tierno y muy conmovedor: una gran obra de Ana María Machado. Quisiera disentir con la forma tan rápida con que suceden los hechos, pero creo que es una constante en las obras de esta escritora brasilera lo cual sería una característica más de sus obras que una deficiencia de sus cuentos. En conclusión: una gran obra que merece leerla, releerla y comentarla entre amigos, alumnos y familiares.


Gracias por leer


Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

¿ES SUFICIENTE CONTARLES UN CUENTO POR LAS NOCHES PARA QUE SEAN GRANDES LECTORES?

Todos los padres deseamos que nuestros hijos desarrollen habilidades y hábitos lectores. Es uno de los sueños que tanto deseamos, pero cada vez se ve -en la mayoría- el alejamiento y la distancia que toman frente a los libros. Las palabras que crean las más maravillosas imágenes están siendo reemplazadas por las imágenes que no permiten usar nuestra imaginación y fantasía. Hoy entre el niño y libro se interpone una pantalla insignificante, pero tan difícil de controlar.


Entonces, los padres no sabemos qué hacer y por ahí nos dicen: "Cuéntale un cuento cada noche y verás cómo tu hijo se convierte en un gran lector". ¿Será esto suficiente, para que el niño o niña pueda desarrollar ese hábito tan deseado y que trasciende en una excelente comprensión lectora?
No nos engañemos y que no nos sigan engañando porque ello no es suficiente. Con esto solo estaríamos subiendo un escalón cuando tenemos muchos por escalar, es decir, contarles o leerles cuentos claro que es importante, pero no es suficiente. Seguramente, usted amigo, habrá visto a mucha gente que compra un libro y lo lleva a todas partes, pero que no ha desarrollado la capacidad de sumergirse en la lectura comprendiendo y disfrutando de ella. Es que ser un lector competente tiene un precio que no se paga con solo leer un cuento y buenas noches.

En la última prueba de comprensión lectora, tomada por el Ministerio de Educación, el 84% de niños del nivel primario salieron desaprobados en una prueba que solo exigía competencias mínimas y básicas.
Tomemos consciencia del rol que jugamos en la formación lectora de nuestros hijos y no esperemos que las autoridades gubernamentales sean los encargados de darle solución a este problema porque para entonces nuestros hijos se habrán convertido en tatarabuelos.

¿Qué podemos hacer para subir la escalera completa?

1. Destinar un presupuesto mensual -por mínimo que sea- para la adquisición de libros infantiles y de acuerdo a la edad del niño.

2. Los cuentos clásicos como Cenicienta, El gato con botas, Caperucita roja, etc., (tan vistos en la TV) no deben ser los únicos que conformen la biblioteca. Generalmente, estos libros no despiertan interés porque ya los han visto; adquiera otros libros de cuentos que tengan ilustraciones, colores, letras grandes y que le llamen la atención.

2. Visitar -con frecuencia- bibliotecas y que los niños vean la cantidad de libros que existen y cómo los lectores lo adquieren y los leen.

3. Ir a las ferias nacionales e internacionales de libros y participar en las actividades que se presenten.

4. Dar el ejemplo de que leemos y disfrutamos, en el último de los casos al menos finjamos que nos gusta leer. Leer periódicos, revistas, cómics, etc., es una alternativa.

5. Tener paciencia porque no es fácil que el niño tome un libro y lo lea. Si al menos lo observa y lee un poquito será una muestra significativa de que nuestra labor empieza a dar frutos. No le exija ni le imponga una lectura, hágale un comentario sobre el texto y como decimos en nuestro lenguaje coloquial, “píquele el diente” y luego, comenten –amenamente- la lectura.

6. Es vital que el niño tenga su propio espacio de lectura. Se puede mandar a hacer un librero adaptado a su estatura. Si el niño mide 1.10 cm., su librero podría medir 1.40 cm. Es necesario que el niño pueda alcanzar todos los compartimientos en donde se encontrarán sus libros.

7. Los libros se colocan con la tapa frente al niño, no de lomo como los libros de los adultos. Verlos así les permitirá ver el título acompañado de los dibujos que son muy llamativos. Les despertará -en algún momento- la curiosidad y lo tomarán. Se puede colocar algunos juguetes o cosas que le interese mucho al menor.

8. Llevar a los niños -si hay la posibilidad- a los cursos-talleres de lectura en donde se les enseña técnicas y hábitos de lectura. El conocer a otros niños que leen y disfrutan de la lectura es una gran motivación y estímulo.

9. Pedir los consejos de un especialista en lectura tanto para la adquisición de nuevos textos, como para la elaboración y planificación de diferentes actividades.

10. Ir al colegio del niño y pedir información sobre las actividades exclusivamente lectoras que se está haciendo o se hará. Si el colegio de su niño no tiene -a la vista de todos- una biblioteca especializada infantil, siquiera con 50 títulos diferentes, tenga presente que allí su hijo no desarrollará el hábito lector.

11. La Iliada, La Odisea, La divina Comedia, Crimen y Castigo, Los Miserables, Romeo y Julieta, El Quijote de la Mancha, etc., son libros maravillosos y transcendentales, pero NO son adecuados para un niño. Es como si a su hijo pequeño, en vez de darle una bicicleta con sus dos llantitas de soporte le diera un camión de dieciséis ruedas.

No he pretendido dar una fórmula para desarrollar lectores competentes, seguramente habrá muchos y mejores recursos, sino entrar en la reflexión y en el análisis propio de nuestra práctica cotidiana que es el desarrollo de la competencia lectora de los niños.

Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

viernes, 4 de abril de 2008

"VASO DE AGUA" ES UN EXPRESIÓN CORRECTA

Es frecuente escuchar "vaso de agua" con el significado de "vaso que contiene agua", y lo más curioso es que la gran mayoría rechaza y corrige esta frase porque cree que lo correcto debe ser "vaso con agua". Y siguen creyendo que no se debe decir "vaso de agua" porque los vasos no se hacen de agua, sino de vidrio o de plástico.

Sabemos que las preposiciones (a, ante, bajo, con, de, desde...) "adquieren" un significado de acuerdo con el contexto, es decir, por sí solas no denotan un significado específico. En el caso de "vaso de agua", el significado que adquiere la preposición "de" es de "medida o cantidad", entonces al decir "dame un vaso de agua" estamos pidiendo "agua" en la "medida de un vaso"; en otros términos: el "vaso" no me interesa, me interesa el agua, pero en la cantidad de un "vaso". Por esta razón solemos pedir o decir: "un tarro de leche" (a nadie se le va a ocurrir que los tarros se hace de leche y no de lata), "una bolsa de cemento", "una cucharada de sal", "media taza de agua"; como vemos, en estos casos el significado de la preposición "de" es el de medida o cantidad.

Es tan cierto que la preposición adquiere un significado en el contexto que decir "vaso de agua" también podría interpretarse como "un vaso exclusivo para tomar agua", al igual que existe "vaso de jugo o vaso juguero", aunque no digamos "vaso aguatero".

Observe cómo la preposición "de" va adquiriendo diferentes significado en el contexto:

vaso de cristal (materia prima)
vaso de cerveza (exclusividad)
vaso de mi prima (pertenencia)
vaso de juguete (función)
vaso de Tailandia (lugar de procedencia)
vaso de adorno (función)


Al decir "dame un vaso con agua", lo cual también es correcto, lo que estamos pidendo es un vaso que contenga agua solo que no especificamos la cantidad, pues bastaría que contenga unas gotas "de" agua para decir que ya es "un vaso con agua". Por esta razón todo "vaso de agua" siempre será "un vaso con agua", pero no al revés.


Lo curioso es que cuando se les pregunta a "los correctores" que no aceptan -por su ingenuo desconocimiento- la expresión "vaso de agua", éstos dicen que es incorrecto porque el profesor de lenguaje así les había enseñado. Entonces, ya sabemos de dónde viene el problema y ahora nos toca hacer la aclaración.

Finalmente, siempre he creído que el fin del lenguaje es la comunicación y si el emisor y el receptor se expresan en los términos que crean conveniente y logran entenderse a la perfección, entonces ya nada tenemos que hacer.

Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

miércoles, 2 de abril de 2008

NO MATEN LA LECTURA A ORTOGRAFIAZOS

Los niños cuando llegan al primer grado de primaria se inician, formalmente, en la enseñanza de la escritura y lectura. Es en el colegio donde aprenden a escribir sus primeras palabras. El hecho de conocer un nuevo código de comunicación hace que se sientan estimulados por escribir a las personas más cercanas de su entorno: padres, abuelos, hermanos, amigos, profesores. Qué bueno que los alumnitos escriban cartas, notas o diarios porque encuentran que la escritura tiene una aplicación práctica y necesaria.


Sin embargo, muchos de esos pequeñitos irán perdiendo el interés por seguir escribiendo debido a la torpeza equina de más de un profesor o profesora que empezará a tachar con una gran cruz sobre la palabra que el niño escribió incorrectamente por un desconocimiento propio de su edad o el otro que empezará a colocar unas tildes enormes y despiadas sobre la vocal de la palabra. Y no solo esto, algunos criminales de la enseñanza le mandarán como castigo hacer las planas (escribir 100, 200... veces la misma cosa) por haber confundido la letra "s" por "c", o "b" por "v", por no haber colocado la tilde, por no haber usado el color rojo en la primera letra de la oración, por haber borrado y escrito, o por no sé qué otra nimiedad más que se inventan.


Acaso no se dan cuenta que no están dejando una tarea, están dejando una tortura porque no hay nada más estúpido e injusto que tener que hacer durante horas la maldita plana como si con ello el niño va a aprender a escribir correctamente. Con eso conseguimos que al niño le salgan callos en el dedo índice y que empiece a odiar
con toda su alma todo aquello que signifique escribir palabras. Qué diferencia cuando escribe números porque ahí no existe el 1 en mayúsculas o el 2 en minúsculas o el 3 con tilde o el 40 con el primero número con otro color, ¿ven la diferencia?, la esencia de las matemáticas no se basan en cómo se escriben los números, sino en la capacidad operativa que lleve a desarrollar otras capacidades mentales. Así también la enseñanza de la escritura tiene como objetivo fundamental el desarrollo de la capacidad comunicativa a través de lo que signifique leer y escribir. La ortografía se aprende durante el mismo proceso de aprendizaje y dura muchos años, incluso los profesores cuando envían notas a los padres presentan problemas ortográficos porque son tantas las palabras y siempre se escapará una por más experto que sea. No desperdicie miles de horas dedicadas a la ortografía, dedíquelas a fomentar la escritura libre y espontánea y que ellos compartan sus experiencias y el profesor observará cómo van mejorando su ortografía.

"Querida familia quiero que esten felices yo también los quiero mucho los estraño mucho yo estoy felis estoy muy bien mi diente ya cresio Soy felis cón la mamita Zeny estoy bién..." (Yvonne, 6 años)

Deje que sus alumnitos se inventen su propia ortografía, como “Te bas a entristar”, ya que ello no va en contra de lo que el niño va a aprender correctamente más adelante, tenga presente que esta es una etapa natural del aprendizaje de la escritura porque los niños escriben tal como suena y cuando no conocen la derivación correcta de la palabra (en triste - entristecer) usan el modelo que más usan o se lo inventan (alegre- alegrar). Claro que el profesor o profesora puede y debe corregir, pero no hacer de ello la esencia del curso.

Bernice E. Culligan, en “Leéme un cuento” (1992), señala los beneficios de la ortografía inventada:

Estimula al niño a entender qué es el alfabeto.

Alienta a los niños a escribir por su cuenta; no tienen que preguntar cómo se escribe una palabra: no dependen de los demás.

Permite que escriban cuentos más largos y de mayor colorido; pueden escribir todo lo que dicen; escribir más = escribir mejor.

Permite a los niños aventurarse más allá de las palabras que saben leer; no están limitados a escribir solo las palabras que pueden leer; les ayuda a aprender a leer.

Ayuda a que el niño asuma responsabilidades respecto de su aprendizaje; controla lo que escribe y cómo lo escribe; hace suyo el sistema de escritura.

Permite una extensiva práctica fonética; los niños ensayan los sonidos correspondientes a medida que escriben.

Motívelos a seguir escribiendo, se les puede dar temas como: “Mi primera vez en la playa”, “Un día en el circo”, “Mi mascota preferida”, "Mi libro de cuentos", etc., y estas composiciones se comparten, se publican, se hacen textos, se leen en voz alta y muchas otras actividades que forman parte de un aprendizaje realmente significativo.

No se olvide que nuestros alumnos tienen derecho a desarrollar su potencial creativo y comunicativo a través de la lectura y escritura. Así que si su alumno le escribe : "Felis navida mis la qiero mucho y qe dios la protega", siéntase doblemente feliz.

Gracias por leer

Manuel Urbina

prolector@hotmail.com