jueves, 17 de enero de 2008

LA ACTITUD POSITIVA HACIA LA LECTURA: UN GERMEN MARAVILLOSO

Era cosa muy frecuente, ver a mis antiguos profesores del colegio -la mayoría- venir con un libro bajo el brazo. Algunos usaban el tiempo de clases para leer un poco, otros leían en el cafetín y más de uno solía hablarnos del libro que estaba leyendo.

Muy pocas veces, les escuché un sermón sobre el acto de leer y su enorme importancia en el desarrollo de las facultades mentales de los alumnos. No era necesario porque ver leer a nuestros profesores era el mejor ejemplo para iniciarnos en la lectura y si alguno decía que leer era bueno, placentero y divertido, nosotros le creíamos totalmente.

Era normal que en nuestras mochilas hubiese una obra literaria recomendada la cual orgullosamente solíamos mostrarla, aunque no la hubiéramos terminado aún de leer.

Ver leer a nuestros maestros no nos convirtió en grandes lectores, pero lo que sí es cierto es que nos permitió tenerles cariño a los libros y a desarrollar una actitud positiva hacia la lectura.

Al respecto, en el informe del Estudio Internacional de Progreso en ComprensiónLectora (PIRLS), se dice: "La actitud positiva hacia la lectura puede situarse entre las características más importantes de un lector de por vida". (http://www.ince.mec.es/pub/pirlsmarcos.pdf)

Hoy en día, la gran mayoría de profesores se ha divorciado de los libros y no leen absolutamente nada, sin embargo, son los que más exhortan a leer. Qué poco conocen a los alumnos, ellos no son tontos y no les van a creer ni una sílaba si no aprendemos a predicar con el ejemplo.

Estamos a tiempo, empecemos a llevar un libro bajo el brazo.

Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com